Visión General y Valores

De tiempo en tiempo hablamos sobre la visión general y los valores que tratamos de fomentar en esta iglesia. Aunque la filosofía y los valores están impregnando continuamente lo que hacemos y decimos, es también bueno explicarlos, con la claridad que seamos capaces, de tarde en tarde.

La visión general, o filosofía, y los valores de una iglesia le dan su peculiaridad, su singularidad.


Introducción

Todas las iglesias, de acuerdo a Hechos 2:40 s.s., deben estar asentadas sobre las verdades bíblicas para la iglesia. Y por tanto tienen que adorar y alabar a Dios; tener comunión unos con otros, el partimiento del pan, las oraciones, proclamar y enseñar la Palabra de Dios y servir por amor al prójimo.

Ahora cuando nos preguntamos CÓMO vamos a hacer estas cosas es casi seguro que habrá formas diferentes de una iglesia a otra. Y esto debe ser totalmente normal.

Pondré un ejemplo referido al cristiano individual para tratar de ilustrar lo que trato de decir.

Todos los verdaderos creyentes en Cristo han sido perdonados, justificados, adoptados como hijos, etc. Y en eso todos somos iguales. Sin embargo cada uno ha sido dotado de unos dones, llamamiento, circunstancias distintas. Y eso nos da unas características diferentes de unos a otros. Pablo mismo dice: yo planté, Apolos regó… es decir, cada uno tiene su peculiaridad, su singularidad.

Pues a nivel de iglesia local creo que podemos decir lo mismo. Todos debemos tener en común esos fundamentos que hemos mencionado en Hechos 2, pero también peculiaridades que son la respuesta al CÓMO vamos a llevar a cabo cada iglesia esos fundamentos bíblicos. Así que, hemos de ser coherentes con la verdad bíblica, pero también con el tiempo, lugar, dones y llamamiento de cada iglesia en concreto.

En esta iglesia, desde luego, deseamos asumir completamente la autoridad de la Biblia; pero también queremos ser conscientes del llamado, tiempo y lugar en el que vivimos.

Francis Schaeffer nos recuerda lo siguiente: “En cualquier cosa que el N.T. no ordene, en relación con la forma que debe tener la iglesia, hay libertad para ser ejercida bajo la guía del E.S. para ese tiempo y lugar”. Y en otro sitio, refiriéndose también a la iglesia, dice: “En una era de tan rápidos cambios como la nuestra, convertir cosas que no son absolutas en absolutos garantiza el aislamiento y la muerte de la iglesia”.

Por lo tanto, es con este compromiso de asentarnos firmemente en la revelación de Dios, y teniendo también conciencia del tiempo, lugar, dones y llamamiento, que hace tiempo desarrollamos esta visión general o filosofía de ministerio para esta iglesia, que seguidamente exponemos.

Filosofía

La visión general o filosofía de esta iglesia la resumimos en el siguiente párrafo:

“La Iglesia Cristiana Evangélica Añoreta (ICEA) busca ser una iglesia que, mediante la relación individual y también colectiva con Dios, dando prioridad a la Palabra, la oración y a la gracia del Señor, va ajustando –por el poder del Espíritu Santo– la vida personal, familiar, laboral y social de sus miembros. Produciendo todo ello personas agradecidas, libres, espirituales, maduras y equilibradas que disfrutan de su relación con Dios y sirven alegremente a su prójimo”.

Hay dos imágenes que ilustran esta filosofía. Una es el logos de la iglesia. Se trata del cielo (Cristo) que baja y penetra en la tierra mediante la cruz, el cual influye y afectan a todas las grandes áreas de la vida

La otra imagen es la de “Un puente entre dos mundos”. Una calzada con un apoyo en cada uno de sus dos extremos. El fundamento de un extremo está anclado en Dios, su Palabra, la relación con Él mediante su gracia y la oración. La calzada del puente es por donde se transita; y en nuestro caso representa el proceso de transformación o ajuste de las vidas personales, familiares, laborales y sociales de acuerdo a las verdades de Dios. En la medida en que este proceso de transformación se va realizando serviremos por gratitud, con libertad, equilibrio y madurez a nuestro prójimo, en el entorno de nuestra realidad cotidiana, que es representada por el otro extremo del puente.

La iglesia, por tanto, está centrada en la relación con Dios mediante la Oración y la Palabra, enfatizando la gracia de Dios para transformar las vidas en todos los ámbitos de la existencia, y mediante esa transformación servir, por gratitud, a nuestro prójimo.

Damos importancia al señorío de Jesucristo sobre cada área de la vida, desde la más intima a la más pública. Esta perspectiva práctica, de aplicar los principios del evangelio a todas las áreas de la vida, nos puede prevenir de tener una vida dividida entre lo secular y lo sagrado, o entre lo público y lo privado (como ocurre en mucho del cristianismo histórico) o entre lo físico y lo espiritual, y entre lo de este mundo y lo eclesiástico (como ocurre en mucho del cristianismo conservador).

Valores

Todos tenemos un esquema de valores, consciente o inconscientemente. Un valor es una convicción de fondo que tiene poder de dar cohesión a nuestra vida. Un valor es con lo que medimos aquello que importa, lo que es estimable. Un valor es algo por lo que uno se comprometería.

Los valores determinan en gran manera la conducta de los individuos y de las comunidades.

Esta iglesia trata de fomentar dos valores fundamentales que transversalmente afectan el pensamiento, la vida y todas las actividades y acciones de esta comunidad.

Son La Creación y El Evangelio. Ambos están íntimamente unidos.

A través de la puerta abierta de Apocalipsis 4 y 5 se vislumbra adoración y alabanza al Padre y al Hijo por dos razones:

“…Porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas” (La Creación)

Y “…Porque fuiste sacrificado, y con tu sangre compraste para Dios gente de toda raza, lengua, pueblo y nación. De ellos hiciste un reino; los hiciste sacerdotes al servicio de nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra” (El Evangelio)

1.- La Creación. En los primeros capítulos de Génesis, se define al ser humano hecho a la imagen de Dios, bueno en gran manera, con capacidad para el trabajo valioso y creativo, y también para el descanso; hecho para el compañerismo y ayuda con otros; con complementariedad y ayuda en el matrimonio; con capacidades de intelecto para hablar, pensar, crear y aprender; le dio sentidos, emociones y creatividad para disfrutar y gozarse en la belleza; le dio libertad y rodeó de un abanico enorme de posibilidades materiales y sensitivas de disfrute; lo hizo con responsabilidad moral; y sobre todo lo hizo para tener relación, comunicación en las dos direcciones, y dependencia enriquecedora y vital con su Creador.

Es como el que se encuentra una flauta. No sabe lo que es, puede pensar que es un palo y pegar con ella a un perro; o sabe bien para que sirve una flauta, y puede sacarle bellísimas melodías.

La caída, tiene efectos desastrosos en el ámbito personal y relacional con Dios, con otros y con el medio; deteriora profundamente la imagen de Dios en el hombre, aunque aún sigue estando en él.

Todas estas características que hemos comentado nos transmiten lo que tratamos de definir como uno de nuestros valores: La Creación. Dándonos la idea de un Dios bondadoso que nos ha creado con valiosas capacidades y en un entorno extraordinario. El resultado de todo esto debe ser la gratitud. Dios deseó desde el principio que usáramos y disfrutáramos de todo ese abanico de características, en nosotros y en nuestro entorno, en dependencia de Él. Ninguna de esas características debe ser un ídolo, con aparente capacidad de alimentarnos por sí mismo. Pero todo lo podemos usar con libertad en dependencia del buen Dios.

2.- El Evangelio. En esta iglesia tenemos la convicción de que “el evangelio” no es solo una simple fórmula para obtener salvación de la paga del pecado, sino una dinámica fundamental para vivir integralmente la vida cristiana, tanto individual como corporalmente, privada como públicamente. En otras palabras, el evangelio no es solamente para no-cristianos sino para los cristianos también. El evangelio no es solamente la manera de entrar al reino, sino también la de enfrentar cada problema y la de crecer en cada etapa.

La palabra ‘evangelio’ quiere decir “buenas nuevas.” Es el simple mensaje que dice: "Al que [Cristo] no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él.” (2ª Cor. 5:21). El evangelio afirma que somos tan pecadores y perdidos que solamente la vida y muerte del Hijo de Dios pudo salvarnos. Pero asimismo afirma, que aquellos que confían en la obra de Cristo, en vez de en sus propios esfuerzos, tienen una firme esperanza. “Pero ahora Dios, a fin de presentaros santos, intachables e irreprochables delante de él, os ha reconciliado en el cuerpo mortal de Cristo mediante su muerte, con tal de que os mantengáis firmes en la fe, bien cimentados y estables, sin abandonar la esperanza que ofrece el evangelio.” (Colosenses 1:22-23).

El evangelio nos dice que la raíz del pecado no es solamente el haber fallado en obedecer a Dios, sino el confiar en nuestra obediencia como un medio para nuestra salvación.

El evangelio es también como una tercera vía, ni religiosidad ni irreligiosidad. La persona religiosa dice: "estoy haciendo todo lo que Dios manda, lo más correcto posible", y la irreligiosa diría: "yo decido por mí mismo lo que es correcto y lo que está mal.” Pero ambos rechazan a Jesús como Salvador (aunque lo consideren como un Ejemplo o una Ayuda). Ambas maneras son estrategias de auto-salvación, formas de mantener el control de la propia vida. Así que, el evangelio nos guarda del legalismo y moralismo por un lado, y del hedonismo y relativismo por el otro.

Además el evangelio crea una imagen de uno mismo completamente nueva. Primeramente nos dice que somos más perversos de lo quisiéramos creer, pero más amados y aceptados en Cristo de lo que pudiéramos aventurarnos a esperar, y todo al mismo tiempo. De hecho, en el evangelio, cuanto más vemos nuestro pecado, más ciertos podemos estar de haber sido salvados por su sola gracia, y más preciosa y fascinante se vuelve esa gracia para nosotros. Por lo tanto, el evangelio nos brinda una enorme capacidad para reconocer nuestras faltas y al mismo tiempo nos permite vivir en este mundo con una gran confianza, por la fe en él.

Comunidad

El evangelio es el poder de Dios para cambiar todo. Destruye las barreras sociales o de cualquier tipo, haciendo desaparecer, tanto el orgullo como la inferioridad que ocasionan esas barreras. Vence los problemas sicológicos al disipar la auto-exaltación como el odio a sí mismo. Quita las máscaras personales al conferirnos libertad para admitir quienes somos. Afecta todo lo que hacemos en la iglesia, cómo motivamos a las personas, cómo las ayudamos a resolver sus problemas, cómo adoramos, cómo recibimos las críticas.

Cuando el evangelio de Cristo está en el centro de la vida de la iglesia, crea comunidades que no son encuadrables en los conceptos políticos de derecha o izquierda. En general, el cristianismo histórico se ha identificado más con los aspectos sociales de la izquierda, y el evangelicalismo con la moralidad individual de la derecha. Por lo tanto una iglesia en la que el evangelio es central, y del cual salen aplicaciones para todas las áreas de la vida, enfatiza, como cualquier iglesia evangélica, la necesidad de nuevo nacimiento y de compromiso espiritual individual. Pero también trata de servir socialmente a su prójimo, tanto como cualquier iglesia histórica.

El evangelio crea una nueva comunidad, una comunidad única. Los cristianos quienes eternamente están unidos a Cristo, lo están asimismo los unos con los otros. Somos todos ministros del evangelio para el bien de unos a otros.

Debido a que nuestra cultura conoce muy poco acerca de la verdadera comunidad, necesitamos mantener esa visión bíblica, que podríamos resumirla como:

  1. Una comunidad acogedora y aceptadora que refleje la gracia que se nos ha dado en Cristo.
  2. Una comunidad santa que urja unos a otros para vivir vidas que agraden a Dios.
  3. Una comunidad sincera que sea libre para arrepentirse y para alentar el arrepentimiento de otros debido al evangelio.
  4. Una comunidad alentadora que anime los unos a los otros, porque todos estamos en proceso de crecimiento.
  5. Una comunidad sacrificialmente generosa que invierta su vida y bienes en las necesidades de otros.

Todos estos detalles, y otros sobre prioridades y estilos se recogen en un documento de la iglesia que está a disposición de quien quiere tenerlo. Sencillamente nos lo dice y se lo mandamos por correo electrónico, o se lo damos impreso.


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Rafael Martínez. Introducción Valores ICEA: La Creación (I) Guardar
Rafael Martínez. Valores ICEA: La Creación (II). Guardar
Rafael Martínez. Valores ICEA: El Evangelio (III). Guardar
Rafael Martínez Valores ICEA: El Evangelio (IV). Guardar

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Iglesia Cristiana Evangélica Añoreta - Málaga. España